El programador tiene lo mismo que otros muchos similares, pero con un precio bastante comedido. Todos estos aparatos suelen ser fabricados en China y distribuidos por distintas empresas occidentales, en este caso alemana. El problema es que en contra de lo que me esperaba, las instrucciones no están en inglés y sí exclusivamente en alemán, lo que no facilita el entedimiento. Por suerte, precisamente su similitud a otros hace bastante fácil intuir el funcionamiento y saltar esa pega.