Es a la vez un juguete didáctico y una herramienta de exploración. Con una óptica muy buena para su precio, se pueden conseguir vídeos y fotografías de 20 y de 200 aumentos de cualquier cosa que nos rodee.
Los 20 aumentos lo convierten en una estupenda lupa para ver con precisión esa espinita que se ha clavado en el dedo, la pata de una mosca o los detalles de un circuito impreso.
Con 200 aumentos podemos jugar a reconocer las imágenes de una tela, de la piel, o de cualquier otro objeto cotidiano. La mayoría nos sorprenderán y nos costará acertar.
El manejo es muy sencillo, pensado para que lo puedan utilizar niños de 8 años, e incluso más pequeños con un mínimo de orientación.
También es una estupenda herramienta para adultos.