Antes que nada decir que la saga, que comencé a leer desde su primera edición, es decir que no vengo de rebote por la serie, siempre me ha parecido un buen producto literario pero sobrevalorada. Es una soap opera, novela río que lo llaman para que suene menos cutre. Sin duda es meritoria la habilidad de Martin para definir tantísimos personajes y sus relaciones creando una historia que francamente engancha, pero no deja de ser un entretenimiento de calidad, que no es poco, pero no es ninguna gran obra literaria que pasará a la posteridad, es una Dragonlance más elaborada y adulta, ya está.
En cualquier caso con los primeros tres libros me lo pasé muy bien, especialmente con el primero, que siempre me ha parecido el más redondo, un arranque muy bueno y una historia centrada en lo importante con giros sorprendentes. Ya en el tercer libro comienza la paja, en el primer volumen de Tormenta de espadas el autor divaga y empezamos a ver al Martin "rellena páginas". El libro se ve compensado por una segunda mitad de ritmo espectacular, por ahí se salva en la valoración global.
Pero ya en Festín Martin definitivamente pone el piloto automático y nos aburre con cientos de páginas que sobran. Así de claro: sobran. Sé que hay miles de fans que consideran esta declaración poco menos que una herejía y están dispuestos a justificar cualquier cosa que Martin quiera hacer (excepto tardar mucho en sacar los libros), pero es así, la peor decisión que pudo tomar Martin es no hacer un salto temporal pasando directamente a Winds of Winter y en su lugar meter dos tochacos (Festín y Danza) que suman dos mil páginas, que ha tardado 11 años en escribir y que no aportan absolutamente nada importante a la historia.
No ha sabido mantener el pulso de la historia y a causa de su éxito tampoco su editor le ha llamado la atención y le deja hacer a su gusto, de modo que escribe libros cada vez más gordos y cada vez menos interesantes.
Y todavía algunos haciendo una absurda comparación lo colocan por encima de Tolkien... eso sí que es herejía.