Soy una argentina que vive en Suiza, y como expresé al dejar mi opinión sobre "Cuentos para educar niños felices" de la misma autora, Begoña Ibarrola, me alegra muchísimo encontrar que disponemos en nuestro idioma de tanto material maravilloso para educar a nuestros hijos en las bases de la inteligencia emocional. Los cuentos son muy didácticos, siempre con una moraleja bien clara que resaltar a nuestros pequeños lectores, y cada cuento desarrolla el análisis práctico de diferentes emociones para que el niño pueda reconocerlas y reconocerse en ellas. La encuadernación de ambos volúmenes (está "Cuentos para sentir" y "Cuentos para sentir 2") es muy cuidada, y se agradecen el cosido de las páginas, el señalador en tela y las tapas duras en una época en que la encuadernación en nuestro idioma suele ser de tan mala caldiad. Lo único que se echa en falta son ilustraciones, hecho que tiende a aburrir un poco a mi hijo de 5 años, necesitado de imágenes. Pero bueno, esto da rienda suelta a mi creatividad, bajando de internet imágenes para colorear o utilizando diccionarios para suplir dicha carencia. Al final de cada cuento hay sugerencias de actividades con los papis y temas de conversación que profundizan en el material leído. Realmente maravillosos. A quienes gusten estos libros, les recomiendo por todo lo alto "Cuentos para educar niños felices," (ver mi opinión) mi favorito absoluto (y el de de mi niño). A quienes deseen profundizar en la educación emocional de sus hijos, les recomiendo "Inteligencia emocional infantil y juvenil" de Linda Lantieri y Daniel Goleman (completísimo, con dos cds de meditaciones, uno en inglés y otro en castellano), "Niños optimistas" de Martin Seligman y la maravillosa serie de meditaciones para niños (tres libros) de Maureen Garth.