Todo conocedor de Gibbon sabe que sus reflexiones más personales y sus anécdotas más deliciosas se hallan en las notas al texto. Una supuesta "edición completa" que no las incluya es lisa y llanamente un robo al desprevenido lector.
Afortunadamente ya tenemos en español una magnífica edición completa de esta obra maestra, la de Turner. Y si alguien prefiere una versión abreviada, le aconsejaría la de Alba. Ambas traducciones son, éstas sí, excelentes, tanto la clásica de José Mor como la nueva de Carmen Francí.
Damos por seguro que Atalanta, una editorial seria, enmendará el error y reparará el desaguisado.