Una de las mejores novelas de la autora, llena de ingenio. Es difícil encontrar diálogos tan ágiles, vibrantes e inteligentes como los que esta autora acostumbra regalar, y en esta obra esa característica brilla de manera especial.
Sugar Beth, que fue la más guapa y popular del instituto, vuelve a su pueblo después de haberse casado 3 veces y sin un duro, en busca de un cuadro que alivie las responsabilidades que sobrelleva. Pero en su pueblo prácticamente nadie la recuerda con afecto. O más bien, la odian, abiertamente. El novio a quien traicionó con otro, las amigas a las que abandonó, el profesor a quien casi arruina la vida... Nadie la quiere allí, pero el destino ha movido los hilos de tal manera que Sugar Beth debe aceptar una posición en la todos van a poder humillarla.
Sin embargo, Sugar Beth es una superviviente, y acabar con ella no será tan fácil. Menos aún para Colin Byrne. Los diálogos entre ellos son fantásticos, llenos de ingenio, vivos y brillantes. También el resto de secundarios están perfectamente definidos y trazados, desde su enemiga Winnie hasta la hija de ésta. Pero a pesar de las sonrisas que provoca, la novela tiene también una parte más agridulce, cada vez que ella recuerda lo que hizo en el pasado a esa gente, cómo desperdició su juventud y la forma en que ha llegado a estar donde está.
La manera de presentar su evolución personal es magistral. La forma en que ella se ríe de si misma provoca ternura y comprensión. La autora consigue que le perdonemos todas sus "maldades" porque la valentía conque afronta su presente lo redime todo. Y la manera en la que la trata Colin, sin sucumbir a sus manipulaciones y viendo lo que hay tras su fachada descarada y rebelde, es preciosa.
Un libro para reir y suspirar, que no serás capaz de soltar hasta el final, y dejarás con una sonrisa satisfecha.