Magnífico libro que pretende divulgar las ideas económicas liberales al gran público. Ideas que nada, tienen que ver con el actual sistema monetario, al que políticos y banqueros pretenden hacer pasar por liberalismo cuando, en realidad, es totalmente opuesto. Estamos ante un texto, a la vez, sencillo en su redacción y profundo en su contenido. A destacar, como Rallo y Rodriguez Braun desmontan y desenmascaran decenas de las mentiras que sustentan la ideología socialista. Mentiras que, repetidas miles de veces, han acabado pareciendo verdades irrefutables.
Algunos ejemplos de estas falacias: la economía no es una operación de suma cero, en la que uno gana lo que otro pierde sino que, en el mercado libre, solo se realizan transacciones voluntarias si ambas partes salen beneficiadas, con lo que la riqueza posterior será mayor. La globalización no es negativa, sino positiva y la mejor forma de favorecer el crecimiento económico mundial. La fijación de precios siempre acaba teniendo resultados nefastos; ya que los precios mínimos consolidan métodos de producción ineficientes, y los máximos provocan el desabastecimiento. El proteccionismo y los aranceles, no ayudan a las industrias nacionales sino que las arrastran a su destrucción, por fomentar su falta de competitividad. El ahorro no es malo, sino que es sano e imprescindible para poder superar los momentos de crisis e incertidumbre. El patrón oro no se abandonó porque el metal precioso fuera un mal dinero, sino porque era tan bueno, que los bancos y gobiernos no podían hacer trampas con él. Todos los países comunistas no han acabado arruinados porque hayan aplicado mal las ideas marxistas, sino porque el socialismo propone un sistema económico que es imposible que pueda funcionar de forma correcta ('Teorema de la imposibilidad del socialismo' de Mises). El gasto público no estimula el crecimiento, sino que dilapida el ahorro privado, que es el que, verdaderamente, mueve la economía real. Las materias primas no garantizan la riqueza de un país, sino el respeto a la libertad de comercio y a la propiedad privada. Las ayudas internacionales al desarrollo no suelen lograr lo que dicen pretender, sino todo lo contrario. La intervención del Estado en la economía no arregla los problemas, sino que los provoca y mantiene. El poder de los Estados no se ha reducido en el siglo XX, sino que no ha parado de aumentar. Etc, etc, etc...
La única crítica que se le puede hacer a este libro es la escasa bibliografía que ofrece, así como las pocas referencias a autores; si bien esto se puede perdonar ya que se trata de un escrito de divulgación para el gran público. Para finalizar, una cita del libro: 'No existe disyuntiva alguna entre libertad y prosperidad; las sociedades que renuncian a la primera, irremisiblemente se quedan sin la segunda.'
Las autoridades sanitarias advierten a los socialistas y keynesianos que la lectura de la verdades contenidas en este texto puede provocarles ansiedad, ataques de ira y deseos de volver a legalizar la censura para poder prohibir el libro.