El cuento no es nada del otro mundo pero como son baratos son ideales para que los más pequeños vayan manipulando libros y, también, para poder contarles sus primeras historias y que puedan fijarse en los distintos personajes. Es importante que el adulto se los cuente porque así se trabajará de forma indirecta la lectura hasta que sean capaces de leer. Creo que recogen una tradición más clásica de los cuentos tradicionales ya que sus finales son más crudos que otros cuentos en los que se ha edulcorado la historia.