Después de dos magníficos juegos de la saga Ghost Recon Advanced Warfighter, Ubisoft ha decidido aplicar una serie de cambios bastante destacables a la franquicia. Cambios que, a los fans de la saga como yo, puede que no les gusten tanto como en un principio prometían.
En concreto, se ha dejado bastante más de lado la acción táctica, que era la razón de ser de la saga, para convertirla en otro juego de tiros más con algún que otro elemento estratégico de adorno, para justificar que se siga llamando Ghost Recon. Se ha simplificado el juego para que todo se reduzca prácticamente a un tiroteo tras otro.
Para los que ya hayan jugado los dos Ghost Recon anteriores, el cambio más radical es la imposibilidad de controlar al resto de soldados del pelotón. Ya no puedes colocarles en un lugar concreto, ni tampoco ordenarles atacar o permanecer escondidos. A lo más que se llega es a marcar objetivos y ordenarles disparar de forma coordinada, algo que ya se utilizó en el último juego de Splinter Cell. Y poco más.
La dificultad no viene ahora de tener que enfrentarse a unos enemigos mucho más numerosos con inteligencia, sino de conseguir permanecer oculto sin ser detectado mientras indicas a tus compañeros a quién deben disparar. Un solo fallo y se acabó el nivel. Y de vez en cuando tiroteos a mansalva estilo Call of Duty / Gears of War.
Lo dicho: no es un mal juego (buenos gráficos, multijugador, etc...), pero no estoy seguro de que sea un Ghost Recon.
Si te gustan los juegos de acción, es una buena compra. Si eres un fan de los anteriores Ghost Recon, puede que te sientas decepcionado, como es mi caso.