No soy historiador, pero sí un apasionado de la Historia de Roma, y encargué este libro con muchas esperanzas y he de decir que me ha decepcionado completamente. Además de enredarse en referencias etno-geográficas sobre el origen de Roma, tiene un estilo denso, pesado, aburrido, si quieren muy decimonínico, dando vueltas y más vueltas a un asunto para al final llegar a una conclusión simple que por otro lado ya había esbozado al principio de la argumentación. Además es fácil perderse en el texo si no acompañas la lectura de un atlas histórico. No me ha gustado nada.