Libro sorprendente con relatos singulares y estética muy influida por el "pop".
En ocasiones resulta algo más violento de lo quizá recomendable para narraciones que también provocan a la risa. Sin duda en ello influye una sustrato algo sadomasoquista que no deja de parecer muy nipón.
Los relatos tienen a veces imágenes geniales que reflejan el caracter de nuestra época y en ese sentido sin duda van más allá de lo específicamente japones.
Desafortunadamente, también se hace eco y asume como propios algunos de los lugares comunes de la inteligencia "ortodoxa" de nuestros tiempos. En esto si resulta más nacional.