Un Paul diferente alejado de las bases del rock que le son familiares, para adentrarse en el terreno de los standares del soft jazz de los años 30 y 40, canciones que, como él mismo relata en el libreto interior, se ponían a cantar en familia con su padre al piano, hasta que poco a poco el hijo fue relevándole en el puesto.
Un sonido impecable para un disco escuchable y también si se quiere tan sólo audible de fondo para pasar una velada tranquila o una cena romántica, interpretado con calidez por la banda habitual de Diana Krall, y con un Paul "relegado" al puesto de cantante, que por supuesto cubre con nota. Además incluye tres temas del propio Paul, dos inéditos (uno de ellos quizá el mejor del disco, My Valentine) y un tercero que es una auto-versión del Baby Request del álbum Back to the Egg de 1979, que encaja perfectamente por ser del mismo estilo que el resto del disco.