La Dolce Gusto más sencilla, en color rojo. Funciona bien y sirve, es buena para un uso esporádico pero tiene el problema de que es manual: es el usuario el que gestiona la cantidad de agua a echar en cada bebida. Lo malo de esto es que, precisamente, las bebidas que se distribuyen utilizan diferentes cantidades de agua, con lo que puede llegar a ser una locura y nunca consigues controlarlo bien del todo.
En Amazon era donde mejor salía de precio. Si quieres la Dolce Gusto más barata del mercado, adelante; si quieres una Dolce Gusto para uso diario me pensaría desembolsar un poco más e ir a por un modelo automático.