Descripción del producto
Durante la Segunda Guerra Mundial, cuatro regímenes autocráticos estuvieron unidos por un destino común: aunque teóricamente sus respectivas tendencias políticas les hubieran impulsado a combatir por el Eje, trataron de mantenerse neutrales. Al final, Grecia sucumbió en el intento y Portugal se mantuvo siempre fiel a los Aliados. El final del conflicto tampoco supuso una respuesta unánime. Pero en los años setenta, las que habían sido autocracias neutrales parecían seguir compartiendo un destino común, embarcadas en una oleada de transiciones políticas hacia la democracia.
