Dejando de lado la línea de diseño, heredada claramente de otros teléfonos Galaxy del mercado, el Samsung Galaxy Ace 2 crece por dentro. Y mucho.
Por ejemplo, el procesador se pasa al doble núcleo a 800 MHz., una mejora bastante significativa respecto del Qualcomm MSM7227 original, también a 800 MHz. Permitirá hacer ejecutar juegos con una mayor fluidez u ofrecer un sistema operativo más rápido. No es el procesador de los grandes smartphones, pero sí supone una clara mejora respecto del primer modelo.
Asimismo nos encontramos con una mayor capacidad interna, 4 GB ampliables mediante tarjetas MicroSD hasta 32 GB y acompañados de 768 MB de memoria RAM, mejoras en la conectividad (HSDPA hasta 14.4 Mbps) o la cámara (también de 5 Megapíxeles pero ahora con grabación de vídeo 720p). A mayores tendremos que sumarle una cámara frontal básica, de 640×480 píxeles de resolución.
Posiblemente el cambio principal sea la nueva pantalla de 3.8 pulgadas. Samsung salta desde las 3.5 pulgadas con unos sencillos 320×480 píxeles, y no sólo eso: la resolución también se ve incrementada hasta los 480×800 píxeles, una cifra ya más que decente.
Esta pantalla mejora no sólo en tamaño y resolución, si no también en el propio panel: es una PLS-TFT, para muchos de mejor calidad incluso que las ya clásicas IPS pero quizá por debajo de las OLED y compañía. PLS, por cierto, significa Plane Line Switching .
El Samsung Galaxy Ace 2 no es un modelo completamente nuevo, si no una renovación de un producto ya existente.
Las dimensiones también se ven ampliadas debido a la nueva pantalla, y pasan hasta los 118.3×62.2×10.5 milímetros con 122 gramos de peso, nueve más que el primer modelo.
El sistema operativo, aunque a muchos les pese, seguirá siendo Android 2.3, algo que no entendemos teniendo en cuenta que la cuarta version lleva revoloteando desde hace meses.
Y también con TouchWiz 3.0, claro.