Críticas
John Wheelwright, un hombre maduro, anglicano y virgen por convicción, recuerda a su mejor amigo de infancia, Owen Meany, un extraño niño enclenque y bajito, de voz quebradiza y una excepcional capacidad de predicción, con el que jugaba al béisbol. A partir de un extraño accidente en que muere la madre de John, Irving nos sumerge en una extraordinaria historia, tierna y terrible, cómica y amarga a la vez, llena de acontecimientos anómalos y a veces milagrosos.
Reseña del editor
Más que nunca en Oración por Owen, su novela más reciente y tal vez más polémica, John Irving (Exeter, New Hampshire, 1942) rinde homenaje a su venerado Charles Dickens con esa inagotable capacidad suya para inventar y contar historias, así como para reflexionar, no sin irónico pesimismo, al igual que su maestro, sobre su entorno político y social. Escrita con el mismo espíritu con el que escribió novelas tan inolvidables como El mundo según Garp, El Hotel New Hampshire y Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra (Andanzas 27, 28 y 29), esta nueva novela viene a confirmarlo como uno de los escritores más importantes de la literatura norteamericana contemporánea. Pese al desconcierto que siempre crea entre sus incontables lectores, desde que Oración por Owen salió en marzo de este año en los Estados Unidos ha ocupado los primeros puestos en las listas de los libros más vendidos. Publicado también en Francia, obtuvo el mismo enorme éxito de crítica y público que La epopeya del bebedor de agua (Andanzas 88).