Siempre es un libro precioso en el que los sentimientos de los personajes se desbordan por todas las páginas. Una historia dulce, digna continuación de sus predecesores, pero con un final decepcionante que te deja mil y una dudas.
Me siento decepcionada y confundida, porque el libro me ha encantado, y pienso que se merece un final mejor: ni triste, ni feliz, simplemente un final en el que todo quede atado y bien cerrado.