¿Cómo haces para bajar una cometa de un árbol? Pues tirando los zapatos, una bici, una escalera, una ballena o un repartidor de leche.
La idea de este cuento es tan genial como sencilla, y el mensaje final da mucho que pensar sobre cómo solemos intentar resolver nuestros problemas.
Las ilustraciones son del estilo que Jeffers ha hecho ya famosas en sus cuentos anteriores: únicas.