Si The Name of the Wind ya era recomendable, The Wise Man’s Fear es, en mi humilde opinión, dos o tres veces mejor (aunque, ahora que lo pienso, habría que ver cuánto de la mejora tiene que ver con leerlo tal y como lo escribió Rothfuss y no traducido). En este libro, Kvothe sigue en su posada (donde la narración de la narración empieza y termina) contándole a Cronista sus años en la Universidad (donde lo narrado por la narración narrada empieza y termina). También como en el primer libro, además del primer nivel de historia (Kvothe, Cronista y Bast) la mayor parte del libro la compone el segundo nivel (Kvothe, Simmon, Denna, Elodin, y un número importante de nuevos y -en dos o tres casos- fascinantes personajes) con incursiones puntuales en un tercer nivel (Kvothe contándole a Cronista como Felurian le cuenta el robo de la luna, por ejemplo). No obstante este segundo libro es más diseminativo-recolectivo que el primero, ya que si en el primero hay una clara línea argumental, en este se van abriendo varias líneas, cada vez más profundas, que luego se van cerrando (o no) hasta volver a la primaria, la de la Universidad.
Estás líneas “secundarias”, que en ningún caso pueden considerarse “trama B”, son para mi de lo mejor del libro. Rothfuss deja volar su imaginación y crea sociedades coherentes, en el mejor estilo de la ciencia-ficción más que de la fantasía. La comunicación con los adem, por ejemplo, tiene poco que envidiar a la de los hijos de Tama, y detalles como los anillos de Severen (que en mi opinión, apenas explota) podrían tener un tratamiento a la altura del código de honor de los marcianos verdes de Barsoom. No obstante, y por experiencia propia, tengo que decir que es posible que quien lea este libro encuentre estos detalles tediosos. Hay mucha gente que se lee un libro buscando respuestas para determinadas preguntas. ¿Quiénes son los Chandrian? ¿Los Amyr? ¿Quién es Denna? ¿Por qué llaman Matarreyes a Kvothe? Lamento decir que quien se lea The Wise Man’s Fear con ese propósito, como si fuera un camino que te lleva del punto A al punto B, quedará bastante frustrado por la lentitud del viaje y, sobre todo, se perderá el paisaje, que es precioso.
Si hay algún fallo en el libro es estrictamente técnico y tiene que ver con la historia de Felurian, que ocurre in media res (pero de coitus interruptus, ¿eh?), non sequitur y encima deus ex machina. Oh, sí, es una historia autocontenida que decididamente había que meter como fuera, pero el uso del calzador es abrumador en ese punto del libro. Pero, aparte de este detalle, The Wise Man's Fear es un libro muy, muy bueno, muchísimo mejor que el primero y con un autor que, claramente, ha dejado de ser un aficionado que ha escrito su primera novela para tomarse el tiempo suficiente para hacer de esta segunda parte un libro magnífico. Eso sí, esto no se termina en una trilogía ni de risa.