En los tiempos en que códigos da Vincis varios intentaban dar una "absurda" trascendencia a las novelas de aventuras con trasfondo histórico emergió Jaime Azcárate para hacernos vibrar con sus divertidísimas peripecias, sin más pretensiones. Una novela llena de acción, dobles sentidos y situaciones originales a más no poder. Altamente recomendable.
Azcárate no decepciona. Sigue en plena forma.Una novela de aventuras con la enorme virtud de no tomarse a sí misma demasiado en serio, por lo que jamás cae en esa solemnidad rallana en la pedantería que a veces se da en las novelas de "búsqueda de tesoros ancestrales". Aventuras en estado puro, un ritmo trepidante que no decae, unos héroes simpáticotes y llenos de gracejo ( ¡Que majete este Roberto Barrero! ) y un estrafalario malvado de antología (el Ayo). La chica también me ha parecido majísima. Un toque de originalidad su pasado opusino. Totalmente recomendable.