Más que novela negra sería novela policíaca, con un cierto sabor algo anticuado. Si el desarrollo de la historia se sigue con facilidad aunque sin entusiasmo, el final es decepcionante por lo embarullado y, sobre todo, inverosímil.
Entretenimiento garantizado y de calidad; bien planteadas, desarrolladas y resueltas, esta recopilación de historias muestran la progresiva complicación de los casos a los que se enfrenta la pareja de policías Delicado-Garzón. Dos curiosos y entrañables cascarrabias, cada uno a su manera, cuyas reflexiones están llenas de sentido común y de una rebeldía hacia lo establecido que siempre resulta gratificante.
Más que novela negra sería novela costumbrista si el odio, la venganza, el engaño y la manipulación fueran costumbres recomendables. También hay sentimientos positivos, que alternan con los anteriores y muestran una imagen cruel y descorazonadora del género humano pues no se sabe, al final, si la bondad no es peor que la maldad. La pareja, los padres, los amigos, los vecinos... toda una galería de monstruos que bajo la apariencia de seres afectuosos crean un ambiente opresivo del que casi nadie escapa. Bien planteada y escrita, se lee con interés creciente al ver retratada una relación de pareja de una manera tan brutal.