A pesar de la reticencia inicial de mi hija "por no regalarle un libro de mayores" (8 años) se ha convertido en la lectura obligada de cada noche. El poder enlazar el texto con las canciones, con los paralelismos entre historias, ahora en ingles, ahora en castellano, lo hacen una lectura muy recomendable: divertida, entretenida y didáctica.