Lo que más me gustó de esta novela fue la naturalidad de sus personajes. Son cotidianos, si no parecidos a nosotros mismos, seguro que a alguien cercano que conocemos. Por eso es fácil sentirse identificado con ellos en muchas de sus reacciones y que nazca en la lectura ese nosequé que hace que el lector se sienta cómplice de ellos.