Para información del posible lector, a fin de que no se asuste, debo matizar lo expresado por Santiago Cepas ahí arriba: No he encontrado tecnicismos jurídicos ni citas de la legislación constitucional sueca. Eso sí, dado que el libro pormenoriza una amplia investigación policial, y que aparecen incluso el Ministro de Justicia y el Primer Ministro suecos, me parece normal, e incluso obligado, que, en algún momento, esas instancias hagan alusión a ciertas sujeciones constitucionales y legales; pero no se cita ni un solo artículo constitucional, de modo que son livianas las referencias a Constitución y leyes, y al lector no le resulta cargante leer esas alusiones ni éstas, que se producen más de pasada que como temas de fondo, merman la vivaz agilidad del relato. Ésta, al menos, es mi opinión.
Por lo demás, la novela en muy entretenida, muestra de nuevo la habilidad de Larsson para enganchar al lector con un relato fluido y lleno de tensión, aunque es cierto, y esto lo señala también Cepas, que los buenos lo son impolutos y los malos, malísimos de la muerte, cosa poco verosímil en la vida real. Mucho maniqueísmo.
Eso sí, esta saga se basa en que existen hacker capaces de husmear cualquier ámbito informático en el mundo mundial, por ejemplo archivos policiales o cuentas bancarias, incluído el choriceo en una ilimitada serie de depósitos y cuentas de clientes, todo lo cual parece pelín exagerado.
En fin, una novela muy entretenida, mucho más de investigación que policíaca o de intriga.