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Le Corbusier: Obras y proyectos Tapa blanda – 1 feb 2005


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Descripción del producto

Reseña del editor


Este libro supone el esfuerzo editorial de concentrar en un volumen de pequeño formato las obras completas de Le Corbusier. Sus páginas incluyen información, fotografías y planos de sus obras construidas y sus proyectos no realizados, además de una biografía y una exhaustiva relación de todos sus proyectos.

El libro está estructurado cronológicamente en seis partes: 1905-1920, 1920-1930, 1930-1940, 1940-1950, 1950-1960 y 1960-1965. Esta organización tiene la ventaja de que permite seguir la evolución de Le Corbusier desde sus obras puristas iniciales hasta las construcciones brutalistas en hormigón armado, pasando por su época de mayor proximidad con la arquitectura vernácula. Asimismo, estos cortes coinciden con ciertos momentos especialmente significativos para Le Corbusier: a finales de los 20 realiza un trascendental viaje a América del Sur, a finales de los 30 presenta la Ville Radieuse, en los primeros cincuenta construye la capilla de Ronchamp y realiza el Plan Director de Chandigarh.

Extracto. © Reimpreso con autorización. Reservados todos los derechos.



Extracto del primer capítulo:

'1905-1920 De La Chaux-de-Fonds a L’Esprit Nouveau

Charles-Édouard Jeanneret nació el 6 de octubre de 1887 en el nº 38 de la rue de la Serre en La Chaux-de-Fonds, en la cordillera del Jura. Su padre era esmaltador y trabajaba para la prestigiosa industria relojera local; su madre era profesora de piano.
Se formó en la Escuela de Artes Aplicadas de La Chaux-de-Fonds, en la que ingresó a los trece años de edad y con la que siguió vinculado un largo período de tiempo. En ella aprende el oficio de grabador de cajas de reloj, en el que demuestra cierta maestría, mereciendo uno de sus trabajos un diploma en la Exposición de Artes Decorativas de Turín en 1902. En su formación tiene un papel decisivo su maestro, Charles L’Éplattenier, que cuenta con veinticinco años cuando el joven Jeanneret entra en la escuela. Él es el responsable de que descubra las relaciones entre la naturaleza y el arte, pues incita a sus estudiantes a dibujar del natural, sacándolos de las aulas y llevándolos por los paisajes del Jura. L’Éplattenier funda en 1906, en la misma escuela, el Cours Supérieur con la intención de buscar alternativas a la industria relojera, intentando iniciar a algunos estudiantes en la arquitectura, la decoración monumental y el diseño de interiores, curso que sigue el joven Jeanneret.
En 1905, L’Éplattenier convence a un miembro de la comisión escolar para que encargue la construcción de su casa a Jeanneret, al que aconseja asesorase por el arquitecto René Chapallaz; surge así el encargo de la Villa Fallet. En los años siguientes realiza una serie de casas en emplazamientos cercanos al de ésta, para clientes atraídos por las apacibles y soleadas pendientes de aquel lugar. También aquí construirá una casa para sus padres.
En 1907 realiza un viaje a Florencia y Siena y visita la Cartuja de Ema en Galluzzo, una construcción del siglo xiv que le producirá un recuerdo imborrable y se convertirá en una referencia obligada de sus proyectos de edificios colectivos en los que trata de emular el equilibrio entre la casa individual, la célula, y la dimensión colectiva expresada mediante los servicios comunes. Volverá a ella en 1911, a su regreso de Atenas. Este viaje le llevará a Viena, una ciudad que por aquel entonces desplegaba una gran actividad en el campo de la arquitectura. Allí se sentirá atraído especialmente por la obra de Joseph Hoffmann, aunque le falta valor para solicitarle un empleo. En el curso de su estancia en esta ciudad asiste a una representación de La Bohême que le despierta un súbito interés por viajar a París. Al llegar a París, Jeanneret entra en contacto con Frantz Jourdain y Henri Sauvage, pero con quien encuentra trabajo a media jornada es con Auguste Perret; con él permanecerá entre 1908 y la primavera de 1909, trabajando en los planos de la catedral de Orán, familiarizándose con el uso del hormigón armado. Esta experiencia le resultó decisiva para llegar a la conclusión de que construcción y arquitectura podían aunarse de una forma satisfactoria. De hecho, el edificio en el que trabaja, en los bajos del inmueble del nº 25 bis de la rue Franklin, es un ejemplo excepcional del empleo del hormigón armado, que no hubiera sido posible de no ser porque Perret actuó en él como arquitecto, como maestro de obras y como constructor.
A su regreso a La Chaux-de-Fonds en 1910, funda junto con sus amigos del Cours Supérieur los Ateliers d’Art Réunis, talleres que aceptan encargos oficiales o privados, y proyecta para esta asociación un edificio con una serie de talleres agrupados en torno a una sala con una cubierta piramidal. En 1911 emprende un viaje hacia Oriente con su amigo August Klipstein.
En él recorre los Balcanes pasando por Berlín, Dresde, Praga, Viena, Vacz, Budapest, Baja, Giorgovo, Belgrado, Knajevaz, Naitscha, Bucarest, Tirnovo, Galvoro, Schipka, Kasanlic, Andrinopla, Rodosto, Estambul, Dafné, Brousse, el monte Athos, Salónica, Atenas, Itea, Delfos y Patrás, regresando por Italia, Brindisi, Nápoles, Pompeya, Roma, Florencia y Lucerna. El viaje es puntualmente relatado por el joven Jeanneret a través de las cartas que envía a sus amigos de los Ateliers y que publica regularmente en la publicación La feuille d’avis de La Chaux-de-Fonds. Estas cartas fueron releídas por Le Corbusier poco antes de su muerte, el 17 de julio de 1965, y publicadas con el título de Le voyage d’Orient.
Durante el viaje descubrirá una realidad arquitectónica distinta y alejada de las filigranas del norte de Europa, también observará la naturalidad de los utensilios que surgen de las manos de alfareros y tejedores y que, a sus ojos, colocan la discusión sobre las artes decorativas en Europa en un plano insignificante. Pero el mismo viaje es también el encuentro con el Mediterráneo y con su intensa luz, calidades que puede apreciar desde Estambul hasta la Acrópolis de Atenas con sus elementales y limpios volúmenes bajo la luz.
En 1914, profundamente impresionado por las noticias que llegan de la guerra y de la devastación por ella originada en Flandes, comienza a trabajar en la casa Dom-Inó, contracción de las palabras Domus e Innovation, en la que aplica sus conocimientos sobre el hormigón. Esta casa será la base de tantos otros proyectos de villas y casas realizados entre 1920 y 1930; sin embargo, en el momento de ser proyectada, ese esqueleto aún se reviste con un repertorio formal que está próximo a la casa Schowb, tal y como muestran los croquis que realiza a partir de la idea Dom-Inó. Una solución que utiliza una imagen constructiva –tres forjados unidireccionales de hormigón armado soportados sobre pilares del mismo material y una escalera de dos tramos– para identificarla como casa, aunque nada apunte a que lo sea. Se puede establecer un paralelismo entre esta solución y la que algo más tarde preconiza Adolf Loos con la 'casa de un solo muro'. Ambas patentes se inscriben en el conjunto de soluciones en las que construcción y casa devienen un solo hecho. Y las dos resultan corresponderse perfectamente con los postulados que ambos defenderan más tarde: le plan libre en el caso de Le Corbusier y el raumplan en el caso de Adolf Loos.
En 1916 se instala en París en la rue Jacob, donde vivirá hasta que, en 1933, se traslade al edificio de Porte Molitor. En 1919 surge el proyecto de las casas Monol. De nuevo el hormigón armado, esta vez en forma de cubierta, es el material escogido, aunque en este caso su propuesta es explorar las posibilidades que los elementos construidos en serie pueden ofrecer.
En 1918 traba amistad con Amédée Ozenfant, pintor al que admira por su posicionamiento frente a los cubistas y junto con el que expone algunas de sus pinturas. Al año siguiente, fundan la revista L’Esprit Nouveau, de la que se publicarán 28 números entre 1920 y 1925.'

Copyright del texto: Xavier Monteys
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL
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Extrato:

'1905-1920 De La Chaux-de-Fonds a L’Esprit Nouveau

Charles-Édouard Jeanneret nasceu no dia 6 de outubro de 1887 no número 38 da rue de la Serre em La Chaux-de-Fonds, na cordilheira do Jura. Seu pai era esmaltador e trabalhava para uma prestigiosa indústria relojoeira local, e sua mãe era professora de piano.
Graduou-se na Escola de Artes Aplicadas de La Chaux-de-Fonds, na qual ingressou aos treze anos e à qual seguiu vinculado por um grande período de tempo. Nela aprende o ofício de gravador de estojos de relógios, demonstrando um considerável talento que o permite receber, em um de seus trabalhos, um diploma durante a Exposição de Artes Decorativas de Turim de 1902. Na sua formação tem um papel decisivo o mestre Charles L’Éplattenier, que tinha vinte e cinco anos quando o jovem Jeanneret entrou na escola. Ele é o responsável pela sua descoberta das relações entre a natureza e a arte, porque incita seus estudantes a desenhar naturalmente, retirando-os das salas de aula e levando-os às paisagens do Jura. Em 1906, L’Éplattenier funda, na mesma escola, o Cours Supérieur com a intenção de buscar alternativas à indústria relojoeira, procurando promover a formação inicial de alguns estudantes em arquitetura, decoração monumental e decoração de interiores, curso escolhido pelo jovem Jeanneret. Em 1905, L’Éplattenier convence a um membro da comissão escolar que encarregue a construção de sua casa a Jeanneret, a quem aconselha que busque a assessoria do arquiteto René Chapallaz, e assim surge a proposta para realização da Vila Fallet. Jeanneret realiza nos anos seguintes uma série de casas próximas à essa localização para clientes atraídos pelas encostas ensolaradas daquele lugar. Neste mesmo lugar ele também construirá uma casa para os seus pais.
Em 1907 realiza uma viagem a Florença e Siena, e visita o Convento de Ema em Galluzzo, uma construção do século xiv que ficará marcada em sua lembrança e se tornará uma referência obrigatória em seus projetos de edifícios coletivos através da busca do equilíbrio entre a casa individual-célula e a dimensão coletiva expressada por meio dos serviços comuns. Le Corbusier retornará à esta cidade em 1911, quando regressava de Atenas. Esta mesma viagem o conduzirá à Viena, uma cidade onde as atividades relacionadas à arquitetura eram intensas naquele momento. Lá, se sentirá atraído especialmente pela obra de Joseph Hoffmann, porém não tem coragem suficiente para solicitar um emprego a ele. Durante esse período, assiste nesta cidade a uma apresentação da ópera La Bohême que lhe desperta um súbito interesse para viajar a Paris.
Ao chegar em Paris, Jeanneret entra em contato com Frantz Jourdain e Henri Sauvage, mas é com Auguste Perret que encontrará trabalho de meio expediente e com ele permanecerá entre 1908 e a primavera de 1909, trabalhando nos projetos da catedral de Oran e familiarizando-se com o uso do concreto armado. Esta experiência é decisiva para Jeanneret concluir que a construção e a arquitetura podiam reunir-se de forma satisfatória. Desta forma, o edifício no qual trabalha, nos porões dos imóveis do n.º 25 bis da rue Franklin, é um exemplo excepcional do emprego do concreto armado. Este trabalho não teria sido possível sem o apoio de Perret, que atuou como arquiteto, mestre de obras e construtor desta obra.
No seu regresso a La Chaux-de-Fonds em 1910, funda junto com seus amigos do Cours Supérieur os Ateliers d’Art Réunis, ateliers que aceitam encomendas públicas ou particulares, e projeta para esta associação um edifício com uma série de ateliers agrupados em torno a uma sala com cobertura piramidal. Em 1911 empreende com seu amigo August Klipstein uma viagem pelo Oriente, na qual percorre os Balcãs passando por Berlim, Dresden, Praga, Viena, Vacz, Budapeste, Baja, Giorgovo, Belgrado, Knajevaz, Naitscha, Bucareste, Tirnovo, Galvoro, Schipka, Kasanlic, Andrinopla, Rodosto, Istambul, Dafné, Brousse, Monte Athos, Salônica, Atenas, Itea, Delfos e Patras, regressando pela Itália, Brindisi, Nápoles, Pompéia, Roma, Florença e Lucerna. A viagem é pontualmente relatada pelo jovem Jeanneret através das cartas que envia aos seus amigos dos Ateliers e que publica regularmente La feuille d’avis de La Chaux-de-Fonds. Estas cartas foram relidas por Le Corbusier pouco antes da sua morte, no dia 17 de julho de 1965, e publicadas com o título de Le voyage d’Orient.
Durante a viagem descobrirá uma realidade arquitetônica diferente e distante das filigranas do norte da Europa, também observará a naturalidade dos utensílios que surgem das mãos dos ceramistas e tecelões que colocam, sob seus olhos, o discurso das artes decorativas na Europa em um plano insignificante. A viagem é também o encontro com o Mediterrâneo, com sua intensa luminosidade, que lhe permite apreciar desde Istambul até a Acrópole de Atenas as qualidades de volumes elementares e limpos.
Em 1914, impressionado com as notícias que chegavam sobre a guerra e a devastação da região de Flandres, começa a trabalhar na casa Dom-Inó, contração das palavras Domus e Innovation, na qual aplica seus conhecimentos sobre o concreto. Esta casa será a base de vários projetos de vilas e casas realizados entre 1920 e 1930. Porém essa estrutura, no momento que foi projetada, ainda se revestia do repertório formal que está próximo à Casa Schowb, como mostram os croquis que realiza a partir da idéia Dom-Inó. Uma solução que usa uma imagem construtiva – três lajes unidirecionais de concreto armado, apoiadas sobre pilares do mesmo material e uma escada de dois lances – para identificá-la como casa, ainda que nada indique que seja. Pode-se estabelecer um paralelismo entre esta solução e a que mais tarde Adolf Loos preconizou com a 'casa de uma única parede'. Ambos registros se inscrevem no conjunto de soluções em que construção e casa conformam um único feito. E as duas correspondem perfeitamente aos postulados que ambos defenderam mais tarde: le plan libre no caso de Le Corbusier e o raumplan no caso de Adolf Loos.
Em 1916, Jeanneret se instala em Paris na rue Jacob, onde mora até que em 1933 muda-se para o edifício de Porte Molitor. Em 1919 surge o projeto das casas Monol. Novamente usará o concreto armado, desta vez na cobertura, porém a sua proposta é explorar as possibilidades que os elementos construídos em série podem oferecer.
Em 1918 faz amizade com Amédée Ozenfant, pintor que admira pela sua postura frente aos cubistas, e junto com ele expõe algumas das suas pinturas. No ano seguinte fundam a revista L’Esprit Nouveau, e desta publicam 28 números entre 1920 e 1925.'

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