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Materiales traslúcidos: Vidrio, plástico, metal (DETAIL Praxis) Tapa blanda – 14 ene 2008


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Descripción del producto

Reseña del editor


Las innovaciones técnicas en el ámbito de los materiales traslúcidos, ya sea vidrio, plástico o productos metálicos, han sido numerosas en los últimos años y han ampliado el abanico de soluciones que permiten el control lumínico y visual. Las posibilidades de relación entre el espacio interior y el exterior son ahora mucho más variadas y ricas, y ofrecen a los arquitectos un catálogo de soluciones más amplio para los objetivos de proyecto que persigan. La atmósfera de luz matizada, que antes sólo era posible conseguir mediante vidrio tintado en masa, como en las vidrieras de las iglesias, piedra natural de exiguo espesor o papel, se reinterpreta en la actualidad mediante nuevos tipos de vidrio, diversos materiales plásticos (en placas o membranas) o productos metálicos (ya sean chapas perforadas o mallas tejidas).

Este libro ofrece una visión actualizada y global sobre todo tipo de materiales traslúcidos: vidrio, plástico y materiales metálicos. Asimismo, ofrece detalles constructivos y ejemplos concretos de su aplicación en edificios ya construidos, e información técnica detallada de sus propiedades de aislamiento térmico o acústico, resistencia al fuego y grado de transmisión lumínica.

Extracto. © Reimpreso con autorización. Reservados todos los derechos.



Texto de la introducción:

‘Traslucidez. La materialización de la luz

En los últimos años, muchos arquitectos no sólo han pretendido crear espacios apasionantes, sino que también han mostrado un interés particular en el diseño de las superficies, en las propiedades táctiles, el color y la textura. Las fachadas han mejorado sensiblemente su calidad, se han convertido en estructuras artísticas que, según su grado de abstracción, entran en diálogo con su entorno. Los materiales traslúcidos han hecho posible que se pueda trabajar con luz de día incluso detrás de envolventes homogéneas. A pesar de las irregularidades de la estructura, crean una apariencia exterior uniforme, al tiempo que permiten la iluminación natural en el interior y disponer de vistas al exterior allí donde se desee o para cumplir requerimientos legales. El tema arquitectónico de la fachada ya no reside en la relación y proporción entre partes macizas y abiertas, sino en su capacidad para reflejar y transmitir la luz. ¿Es posible que en esta cultura de percepción cada vez más virtua l, la arquitectura esté cambiando desde la sensualidad del material hacia la sensualidad de la luz? El ‘libre juego de los volúmenes bajo la luz’, tal como Le Corbusier definió la arquitectura, se convertiría entonces en el juego de luz materializada como un componente del cuerpo desmaterializado de un edificio.

La palabra traslucidez (o translucidez) deriva del latín trans, ‘a través de’ y lux, ‘luz’, que significa que la luz penetra a través de un material. Material traslúcido no es lo mismo que material transparente, puesto que en este último caso, además de dejar pasar la luz, se puede ver claramente a su través. Tanto los materiales traslúcidos como los transparentes se clasifican como materiales diáfanos (del griego διαφανς, ‘mostrar a través de’).

La manipulación de la luz ha tenido desde siempre resonancias místicas. En la prehistoria, la falta de medios técnicos impedía ver claramente el exterior: por ejemplo, las ventanas se protegían con pieles de animales. Sin embargo, la arquitectura religiosa presenta ejemplos de materiales traslúcidos desde tiempos inmemoriales. El uso de delgados paneles traslúcidos de ónix, mármol o alabastro añade misterio en los lugares más sagrados de diversas iglesias. En el período gótico, muros enteros se disuelven en luz trascendental mediante el uso de vidrieras; el ejemplo más destacado es la Sainte Chapelle de París. Desde la ilustración o Siglo de las Luces ñla propia expresión contiene la palabra ‘luzíñ se ha ido incrementando el uso de acristalamientos transparentes al tiempo que avanzaba el progreso técnico y se iba desterrando la ‘oscura edad media’. En las culturas orientales la luz siempre se ha modulado y las ventanas se han protegido del sol. En Oriente, los materiales traslúcidos más tradicionales son los textiles y el papel. Las fachadas islámicas se distinguen por el machrabiyyah, una palabra árabe que designa las celosías en ventanas o saledizos de hierr o pudelado, madera torneada o piedr a natural labrada, dependiendo de la región, que permiten ver a su través sin ser vistos, (en español, ‘ajimezí’). La interac ción entre el interior y el exterior está particularmente cultivada en la arquitectura japonesa: cuando están abiertas, las pantallas de papel traslúcido proporcionan acceso directo a la naturaleza; cuando están cerradas, presentan una superficie opaca que brilla con la luz. Este concepto de espacio fluido ha ejercido una influencia considerable en la arquitectura occidental moderna desde principios del siglo XX.

Frank Lloyd Wright diseñó sus superficies acristaladas de una forma tan elaborada como las pantallas japonesas de papel. Aleros de cubierta perforados, vidrios coloreados en ventanas, fachadas de bloques de hormigón perforados y lucernarios de fibra de vidrio tenue y brillante, crean un filtro entre lo luminoso y lo oscuro. Por el contrario, Mies van der Rohe escoge para sus edificios vidrios claros y lo más amplios posibles, con el fin de anular por completo la distinción entre espacio interior y exterior. El acristalamiento sencillo, habitual en aquella época, transmitía una gran cantidad de luz y energía comparado con los acristalamientos dobles y triples que se colocan hoy en día, de tal forma que se tenía la impresión de estar al aire libre.

Ahora los arquitectos, interioristas y otros diseñadores tienen a su disposición nuevos materiales de construcción que varían entre los completamente transparentes hasta los traslúcidos casi opacos. Estos productos no sólo satisfacen los requisitos y regulaciones existentes, que cada vez son más complejos, sino que proporcionan un potencial de diseño aún por explotar. Una gran variedad de nuevas técnicas de acabados nos muestran que el vidrio es un material versátil que se puede emplear cada vez más como material estructural, es decir, sin soportes adicionales. Los paneles de plástico dispo nibles cumplen los requisitos necesarios relativos al aislamiento térmico, acústico y contra incendios. Las membranas no se usan tan sólo como cubiertas traslúcidas en tiendas, sino que también pueden utilizarse como recubrimiento ultraligero y de gran transparencia para crear envolventes de edificios casi invisibles. Los productos traslúcidos de metal semiacabados están disponibles no sólo como planchas perforadas y de metales foraminados: una gran variedad de mallas hace posible salvar grandes luces y controlar el grado de traslucidez en función del tamaño y forma de su malla.

En ciertas ocasiones, los complejos requisitos exigibles no se cumplen con el uso de un solo grupo de materiales. El vidrio es un material notable por sus excelentes propiedades físicas y constructivas. Funciones como la protección solar, contra el deslumbramiento, visual, o bien requisitos meramente creativos pueden obtenerse utilizando membranas o hojas de metal perforadas. Cada vez son más comunes los productos compuestos que explotan las propiedades positivas de diversos materiales.

La tendencia hacia los materiales traslúcidos se observa claramente en importantes proyectos realizados. Para la cubierta del Estadio Olímpico de Múnich en 1972 se utilizó vidrio acrílico de alta transparencia que sintonizaba con el lema ‘juegos felices’. Sin embargo, el Allianz Arena, conocido popularmente como Schlauchboot (‘bote inflable’) por su forma o como ‘caldera de las brujas’ por su diseño y colores cambiantes, fue construido para el Mundial de Fútbol de 2006 bajo una forma cerrada para intensificar la experiencia de acontecimiento de masas. Para el recubrimiento de la fachada y la cubierta, los arquitectos Herzog and de Meuron utilizaron una especie de colchones traslúcidos y transparentes de etileno tetrafluoretileno (ETFE). Por la noche, estos ‘colchones’ se ilumina n desde dentro y adquieren una aparien cia inmaterial que transforma al edificio en un resplandeciente hito urbano.

Frank Kaltenbach’

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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